En lo profundo de la sierra morelense, donde la fe y la tradición convergen con la memoria colectiva, el poblado de Real de Huautla resguarda una de las representaciones más singulares del Viernes Santo en la región.
Cada año, durante la conmemoración de la Pasión de Cristo, esta comunidad enclavada en la Sierra de Huautla se transforma en un escenario vivo donde se entrelazan historia, religiosidad y simbolismo. En el centro de esta tradición destacan los llamados Mototocos, personajes emblemáticos que forman parte esencial de esta escenificación.
Ataviados con máscaras rojas de apariencia ancestral, los Mototocos representan figuras bíblicas como Judas, Barrabás y Batea, así como un personaje femenino conocido como “La Linterna” o “Mototoca”. Su presencia, cargada de simbolismo, genera una mezcla de asombro e inquietud entre los asistentes.
Paralelamente, niños y jóvenes del poblado participan como soldados romanos, recorriendo las calles empedradas en una dramatización que ha sido transmitida de generación en generación. Se trata de una representación comunitaria que involucra a gran parte de la población y fortalece el sentido de identidad cultural.
Aunque no existe un registro documental preciso sobre el origen de los Mototocos, la tradición oral de los habitantes sitúa su aparición en los inicios del poblado, alrededor del año 1570, desde entonces, han permanecido como guardianes de una práctica que ha resistido transformaciones sociales, religiosas y culturales.
Entre los elementos más valiosos que conserva esta tradición destaca una antigua máscara de Judas, con más de cien años de antigüedad, así mismo, de acuerdo con testimonios locales, otras piezas originales fueron destruidas en el pasado por autoridades eclesiásticas que consideraban estas expresiones fuera de la ortodoxia. Pese a ello, la tradición logró prevalecer.
La denominada “batalla” de los Mototocos trasciende lo escénico. Se trata de un ritual cargado de significados, donde se representan conceptos como el bien y el mal, la traición y la redención, en una fusión de elementos indígenas y cristianos.
Visitar Real de Huautla durante Semana Santa implica adentrarse en una experiencia donde la fe no solo se observa, sino que se vive intensamente.

