“Yo no percibo señales de alerta ni amenazas que me obliguen a tener seguridad; desde mi punto de vista, es más sano propiciar condiciones de seguridad generales que individuales”, declaró el alcalde de Cuernavaca José Luis Urióstegui Salgado.
Lo anterior tras conocerse que tres presidentes municipales en Morelos ostentan seguridad pública para el resguardo de sus personas tras amenazas de la delincuencia organizada, sin darse a conocer si éstos son los mismos que han sido expuestos -meses atrás-, en reuniones con presuntos criminales, por cuestiones propias de su actuar político, u otras razones.
“La delincuencia organizada amenaza a la sociedad, a productores e incluso a la autoridad, ha privado de la vida a algunos alcaldes como en el caso de Uruapan, en Michoacán, pero creo que en Morelos aún no estamos en esa situación extrema; tener escoltas todo el tiempo hace que las fuerzas, de por sí disminuidas, sean aún inferior de lo que requiere la población”, criticó.

