Más de 90 días han transcurrido desde la última vez que María Isabel Pérez Álvarez vio a su padre. Desde entonces, cada jornada ha estado marcada por la incertidumbre, la angustia y una pregunta que sigue sin respuesta.
A sus 54 años, Fidencio era conocido en Cuautla por su participación como árbitro de futbol amateur, el jueves 23 de julio salió de casa para acudir al campo de Cuatlixco, donde tenía programado arbitrar un encuentro.
Al concluir el partido permaneció un momento conviviendo con algunos jugadores y después se retiró pero desde ese momento no se volvió a saber de él.
Una cámara de videovigilancia logró captar sus últimos movimientos mientras caminaba en dirección al libramiento y esa imagen se convirtió en una de las pocas pistas que tiene su familia para intentar reconstruir lo sucedido.
Sin embargo, de acuerdo con María Isabel, las investigaciones no han permitido establecer su paradero y las autoridades argumentan que otras cámaras de vigilancia no se encontraban funcionando.
Ante la falta de respuestas, familiares y colectivos de búsqueda han emprendido sus propios esfuerzos para localizarlo. Han salido a las calles a distribuir fichas de búsqueda y recorrido distintos terrenos con la esperanza de encontrar algún indicio que permita saber qué ocurrió con Fidencio.
María Isabel asegura que su padre no tenía problemas conocidos ni vínculos con actividades ilícitas. Por ello, le resulta todavía más difícil comprender su desaparición y enfrentar el paso de los días sin saber si se encuentra bien o qué pudo haberle sucedido.
Su mayor temor es que el caso quede en el olvido. Por ello, hace un llamado a la Fiscalía General del Estado de Morelos, encabezada por Fernando Blumenkron Escobar, para que mantenga activa la investigación, agote todas las líneas posibles y no le dé carpetazo al expediente.
Para María Isabel, no se trata solamente de una carpeta de investigación o de una cifra más de personas desaparecidas. Se trata de su padre, de un hombre al que su familia espera de regreso y cuya ausencia ha dejado un vacío imposible de llenar.
Mientras no exista una respuesta, la búsqueda continuará y después de más de tres meses, su familia sigue aferrada a la esperanza de volver a encontrarlo.

