Los dioses aztecas se confabularon para tomar la Plaza de Armas del General Emiliano Zapata pero no para batirse en un duelo cósmico sino para resguardar una bebida de dioses, el mezcal morelense.
Desde temprana hora, a las 10 de la mañana y temprano para ser fin de semana, un centenar de expositores de mezcal y queso además de otras artesanías se apostaron en la carpa, mero en el corazón de la plaza y de la ciudad.
“Ni siquiera pude terminar una figura porque desde esa hora empezó a llegar la gente. No me lo vas a creer, pero uno de los visitantes no más de darle la vuelta a los stands terminó bien fumigado entre prueba y prueba”, relató Adrián Martínez, heredero de la casa de los García, una de las productoras más antiguas de mezcal allá en palpan de Baranda, en el meritito Miacatlán.
El escaparate fue bien recibido tanto por los productores como por aquellos a los que les gusta la bebida espirituosa; la coincidencia fue que se repita más seguido, algunos con la propuesta de que sea cada cuatro o seis meses.
“A mi gusto le hizo falta actividad cultural, más presentaciones musicales y un área más grande para la comida, porque después de tanto mezcal se abre el apetito Ya hay que bajar el efecto burbujeante”, comentó Juan Carlos, un visitante de la capital del país.

